Valter Hugo Mãe e a solidão da mulher com deficiência Por Lígia Fiorotto

by - dezembro 17, 2019


(Texto en español a continuación)


Valter Hugo Mãe, no livro O Filho de Mil homens parece captar todos os sutis elementos que dão forma ao capacitismo no capítulo sobre a anã.

No livro VHM, além de captar a solidão da mulher com deficiência, capta também a solidão da mulher virgem, a solidão dos gays, a solidão e a busca por amor de todos seres humanos que são criados nessa sociedade capitalista e patriarcal em que vivemos.

A anã no livro é retratada como uma criatura extremamente frágil e que requeria os maiores cuidados. Como um ser imaculado e intocável. Com isso, VHM mostra exatamente como funciona a falsa caridade cristã, com as mulheres da vila fornecendo donativos para a anã, como pequenas batatas, pequenos maços de couve, como se tudo na vida da anã se resumisse ao fato dela ser anã, como se a fome da anã não fosse a mesma que a fome das mulheres da vila, que podiam por fim alimentar seu próprio ego. Essas mulheres ficavam também horrorizadas quando a anã cumpria com seus afazeres domésticos, pois se assim o fizesse, estava evidenciando que as mulheres não o tinham feito.

As mulheres ignoram o fato da anã, ser também mulher, com boceta, com seios, com desejos e vontades. No livro elas ficam perplexas quando veem a cama de casal da anã em tamanho “normal”, pois a mesma não poderia ter uma cama de casal que coubessem homens “normais”. Vista como o pobre ser frágil que é, se a anã se envolvesse com qualquer homem seria “partida ao meio”.


As mulheres da vila ignoram o fato da anã sentir-se solitária e por isso, para se encaixar no meio em que vivia, aceitava de bom grado as visitas impertinentes das mulheres que não poderia recusar, pois afinal seria ofensivo que a pobre anã não aceitasse as migalhas de atenção que lhe davam. Em busca de suprir essa solidão, a anã deitava-se com os homens da vila, que fetichizando seu corpo, saciavam seus desejos. Não que a anã os amasse, muito menos que sentisse prazer, procurava somente saciar a solidão com o toque da pela, nem sempre afetuoso.

Esse é o retrato do machismo capacitista que sociedade nos impõe. Ser livre enquanto esperam que sejamos submissas, ser inteira quando esperam que sejamos metade, ser sua própria embarcação enquanto esperam que sejamos de todos, ser cíclica enquanto nos esperam mecanicidade. Fluir, viver, sentir e ser, acima de tudo existir como um ser pulsante capaz de experienciar todos sentidos.

Lígia Fiorotto


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Valter Hugo Madre y la soledad de las mujeres discapacitadas

Valter Hugo Mãe, en el libro El hijo de los mil hombres, parece capturar todos los elementos sutiles que dan forma al capacitismo en el capítulo sobre el enano.


En el libro de VHM, además de capturar la soledad de las mujeres con discapacidad, también captura la soledad de las mujeres vírgenes, la soledad de los homosexuales, la soledad y la búsqueda del amor de todos los seres humanos que se crían en esta sociedad capitalista y patriarcal en la que vivimos.


El enano en el libro es retratado como una criatura extremadamente frágil que requiere el mayor cuidado. Como un ser inmaculado e intocable. Con esto, VHM muestra exactamente cómo funciona la falsa caridad cristiana, con las mujeres de la aldea brindando donaciones para el enano, como papas pequeñas, pequeños paquetes de col rizada, como si todo en la vida del enano se tratara de que ella fuera enana, como si el hambre del enano no era lo mismo que el hambre de las mujeres de la aldea, que eventualmente podrían alimentar su propio ego. Estas mujeres también se horrorizaron cuando la enana hizo sus tareas domésticas, ya que si lo hacía, estaba evidenciando que las mujeres no lo habían hecho.


Las mujeres ignoran el hecho del enano, también sin mujer, con coño, con senos, con deseos y deseos. En el libro están perplejos cuando ven la cama doble enana en tamaño "normal", porque no podría tener una cama doble que se ajuste a los hombres "normales". Visto como el pobre ser frágil, si el enano se involucrara con algún hombre, se "partiría por la mitad".


Las mujeres de la aldea ignoran el hecho de que el enano se sentía solo y, por lo tanto, para adaptarse a su entorno, aceptó con gusto las visitas impertinentes de mujeres que no podía rechazar, ya que sería ofensivo que el pobre enano no lo aceptara. las migajas de atención que le dieron. Tratando de suplir esta soledad, la enana se acostaría con los hombres del pueblo, quienes fetichizando su cuerpo, saciaban sus deseos. No es que el enano los quisiera, mucho menos complacido, sino que solo buscaba apagar su soledad con el toque del no siempre cariñoso pelaje.


Este es el retrato del machismo capacitado que la sociedad nos impone. Ser libre mientras espera que seamos sumisos, ser completos cuando espera que seamos la mitad, ser su propio barco mientras espera que seamos todos, ser cíclicos mientras esperamos la mecanicidad. Fluir, vivir, sentir y estar sobre todo existe como un ser pulsante capaz de experimentar todos los sentidos.

Lígia Fiorotto


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